El eclipse Koons y la obra de Jean-Michel Basquiat en el Guggenheim Bilbao

El museo Guggenheim Bilbao recibió a primeros del mes de junio la esperadísima exposición retrospectiva de Jeff Koons, el artista vivo más cotizado y un personaje tan pop como sus famosas esculturas de globitos hinchables.

Perro hinchable

No conocemos las cifras, pero suponemos que por el ‘Gugghi’ ya habrá pasado una enorme cantidad de gente deseando ver de cerca la obra de un artista que gusta a casi todo el mundo: sus obras son alegres, asequibles, llenas de colores, representan objetos que todos conocemos y, una vez cerca, sorprenden y admiran sus técnicas y sus motivaciones.

Además, Koons es un maestro de marketing y un artista bastante kitsch: su homenaje a Michael Jackson y su chimpancé Bubbles o su escultura dedicada a Plutón y Proserpina son tan doradas que hacen daño a la vista (esto no significa, amigos, que no nos gusten, que tienen su aquel…).

Pero lo que más nos ha llamado la atención tras nuestra última visita al museo (del que somos orgullosos Amigos) ha sido cómo Koons ha eclipsado otra interesantísima exposición, la del desparecido Jean-Michel Basquiat. Ya hemos escuchado a varias personas ponderar la exposición del ex de Cicciolina en oposición a la del icono del arte afroamericano. Y a nosotros nos ha ocurrido todo lo contrario, hemos disfrutado mucho más de la iconografía, los temas, el color y las contradicciones del malogrado niño prodigio del mundillo artístico del Nueva York de los ochenta.

basquiat

Desde el reconocimiento de nuestra total ignorancia artística de meros aficionados, Basquiat nos resulta un artista muchísimo más interesante que Koons por varias razones: fue una de las figuras más destacadas de los inicios del graffity neoyorkino -a finales de los 70-, como forma de protesta de una juventud cabreada con el mundo y con un sistema que les dejaba fuera y al que consideraban alienante. Una vez abandonados el graffity y su motto, SaMo (Same old shit), además de su incursión en la música, Jean-Michel Basquiat se dedicó de lleno a la pintura destacando también rápidamente en el ambiente cultural de los años ochenta, donde llegó a ser una figura mediática y uno de los artistas más importantes de la década.

En su breve carrera, Basquiat realizó 40 exposiciones individuales y participó en cerca de 100 colectivas. Amigo de Warhol y de Keith Haring, fue casi autodidacta y el ambiente cultural de la época quiso encumbrarlo como ejemplo del joven salvaje, del diamante sin pulir, del genio rebelde sin formación e indomable.

samo

Además de todo esto, Jean-Michel Basquiat llevó una vida mucho más que ajetreada: con orígenes haitianos y puertoriqueños y nacido en una familia acomodada, tras el divorcio de sus padres y sucesivos fracasos escolares se echó a la calle, donde vivió varios años como un vagabundo. Acostumbrado al contacto con el arte desde niño (su madre era una prestigiosa diseñadora gráfica), Basquiat era un tipo intelectualmente inquieto, atraído por la poesía, el expresionismo abstracto, el jazz, la anatomía… os hará gracia saber que su primer y único grupo musical, Gray, tomó el nombre -según contaba el propio Basquiat-, del autor de un libro de anatomía que leyó durante su convalecencia tras ser atropellado, a los seis años, por un coche. Sí, señores, Anatomía de Gray.

anatomia

Al atractivo de su figura artística se añade, lamentablemente, el morbo y la automática consagración del mito garantizada a las muertes prematuras: tras convertirse con 25 años en el artista más joven en exponer en el Museo Kestner-Gesellschaft de Hannover, exponer en París y Nueva York y retirarse a Hawai un par de meses a curarse de sus adicciones, Basquiat volvió triunfante a Nueva York con 27 años, anunciándose limpio: dos meses después murió por sobredosis de heroína convirtiéndose en el pintor afroamericano más importante de la historia.

En 1996, su amigo el también pintor y director de cine Julian Schabel, llevó su vida a la pantalla, en un biopic con irregulares críticas, pero que fue nominado a varios premios ese año, incluyendo el León de Oro en Venecia. En el reparto, Jeffrey Wright como Basquiat, David Bowie como Warhol y otros rutilantes nombres como Dennis Hopper, Gary Oldman Courtney Love, Benicio del Toro o Willen Dafoe.

Obviamente el arte de Basquiat no es, ni mucho menos, tan asequible y cercano como el de Koons, aunque sí nos parece muy actual y relevante aún. Creemos firmemente que, con algunas referencias previas, la muestra que el Guggenheim presenta hasta noviembre próximo  reserva mucho más disfrute a cualquier aficionado al arte del que muchos pudieran esperar.

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